A 16 AÑOS DE CROMAÑÓN, UNA TRAGEDIA POR LA QUE SE SIGUE RECLAMANDO JUSTICIA
Se cumple un nuevo aniversario del incendio que terminó con la vida de 194 personas y se convirtió en un emblema de la lucha contra la corrupción y el olvido. Los familiares y amigos de las víctimas siguen luchando por la justicia.
Hace 16 años, la noche del jueves 30 de diciembre de 2004, se producía una de las tragedias más recordadas de nuestro país y por la que muchos reclaman justicia todavía. Aquella noche, en el boliche Cromañón, ubicado en Bartolomé Mitre al 300, en el barrio porteño de Balvanera marcaría para siempre la historia de los cuidados y controles en los diferentes eventos en la Ciudad de Buenos Aires. «No sean pelotudos. No tiren bengalas. Si alguien prende algo nos morimos todos», se le escuchó decir a Omar Chabán, gerenciador del boliche Cromañón. Estaba frente a más de 4.500 personas que acudieron al lugar para presenciar el show que la banda de rock Callejeros, liderada por Patricio Fontant. Sus palabras se convirtieron en un vaticinio de la tragedia que sobrevino después: 194 muertos; más de 1400 lesionados.
Todo comenzó cuando alguien del público prendió una bengala, las consecuencias fueron trágicas: las llamas incendiaron la media sombra que cubría el techo del local. Las personas que habían asistido al recital, que triplicaron la capacidad permitida, se desesperaron por salir, pero no fue fácil: pronto se cortó la luz (por motivos aún no determinados) y los gases tóxicos del humo se extendieron con rapidez. Además, una de las salidas de emergencia del lugar estaba cerrada con candado. Las víctimas de esa noche murieron en su mayoría por inhalación de monóxido de carbono y los cuerpos eran tantos que las ambulancias no alcanzaban para trasladarlos. Al lugar arribaron autobombas y móviles policiales, y se les sumaron vecinos del barrio que subían a los chicos a los colectivos que pasaban para llevarlos al hospital.
Las consecuencias políticas de una de las peores tragedias no-naturales de la historia argentina llegaron poco más de un año después de la tragedia. En marzo de 2006, el entonces jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra, fue destituido de su cargo en un juicio político en la Legislatura porteña. Se trató del primer proceso legislativo por mal desempeño contra un jefe de gobierno porteño. Además tuvo cuatro juicios orales. En estos procesos fueron juzgadas 26 personas: 21 de ellas fueron condenadas y 18 fueron a prisión. Casi todos recuperaron la libertad y la mayoría tiene la condena cumplida. El único que sigue detenido es el baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, pero no por la tragedia sino por el femicidio de su pareja, Wanda Taddei.
Los jueces condenaron a Chabán a 20 años de prisión; al mánager de Callejeros, Diego Argañaraz y al subcomisario Carlos Díaz a 18 años por cohecho pasivo e incendio doloso ; a las ex funcionarias Fabiana Fiszbin y Ana Fernández a dos años y cuatro meses; a Villarreal, a un año en suspenso y a realizar tareas comunitarias. En esa ocasión, los músicos de Callejeros fueron absueltos. Pero la decisión fue revocada por la Cámara Federal de Casación Penal que en abril de 2011 modificó el delito, al sostener que se trató de un estrago culposo, que tiene una pena menor, y por tanto condenó a músicos porque fueron co-organizadores del recital junto con Chabán. El tribunal oral fijó las nuevas penas: para Chabán diez años y nueve meses de prisión; para Díaz ocho; para el líder de Callejeros Patricio Fontanet siete; para Villarreal seis; para Argarañaz, Torrejón, Carbone, Delgado y Djerfy cinco; para Fiszbin cuatro;para Cardell tres; para Torres tres años y nueve meses de prisión; para Fernández tres años y seis meses (que luego fue rebajada a dos años y 10 meses). Los condenados fueron detenidos el 21 de diciembre de 2012, pocos días antes de cumplirse el octavo aniversario del hecho.
Desde 2005, familiares y amigos de las víctimas y sobrevivientes de la trágica noche, crearon la ONG Familias por la Vida y Movimiento Cromañón, entre otras. Desde allí, y gracias a su trabajo diario, lograron junto con otras organizaciones que en 2017 se sancione la Ley de Víctimas. Cada año, se recuerda una de las tragedias que marcaron para siempre cada fin de año y los familiares y amigos de las víctimas marchan reclamando justicia.