«UNA PERSONA QUE ANDA ARMADA, ES UN PELIGRO SOCIAL»
Hace unos días atrás, se conoció un episodio que impactó a mucha gente. Un vecino de la zona, ejecutó a un perro callejero que se acercó hacia él. Sergio Morague, director de Relaciones Institucionales del Campito REFUGIO, quienes visibilizaron la búsqueda de esta persona. Para hablar de esto, estuvo en una entrevista con el programa el Tanke de Búnker.
En el comienzo, expresó su dolor por el episodio: «Nos llegan muchas denuncias, pero ver la acción en vivo y en directo de una persona, quitando la vida, a sangre fría, con total consciencia de lo que hacía, es aberrante. El animal cuando se acerca, le mueve la cola. Una persona que anda armada en la calle, es un peligro social. Tomamos la decisión de difundirlo, pedir justicia, que se encarguen de hacerlo. Lamentablemente, la acción de esta persona tiene en expectativa entre un mes y un año. Un delito que se entiende que es excarcelable. El derecho penal siempre llega tarde, cuando hay una victima o después del hecho. Nos hace reflexionar de que, cuando la ley es injusta, no es reparadora».
«Hay muchos perros del barrio, llamados comunitarios, que no es la situación ideal para ellos. La aspiración que todos tenemos es que cada perro tenga un hogar. y familia. También magnifica la falta empatía y comprensión, nos tiene que hacer reflexionar sobre todo tipo de violencia. La que sufren los animales, es la misma de cualquier colectivo que se encuentre en desventaja. Es un hombre que sin el arma en su mano, no sabe actuar, demuestra impotencia», dijo.
«Los vecinos contaron que, hace unos días atrás, escuchó un ruido y salió a los tiros. En nuestras redes se dio una discusión entre gente que tiende a reaccionar con violencia, y la verdad que es mala como reacción y acción. No se puede comer al caníbal. Nos toca trabajar para mejorar el sistema, pero no para hacer justicia por mano propia», destacó.
En referencia al refugio, la situación por la pandemia, cuántos perros rescatan, explicó: «Tenemos muchas complicaciones, porque lamentablemente estamos en Argentina, y con los niveles inflacionarios, no se puede sostener ni de un año para otro. En pandemia, las cosas aumentaron entre un 70% y 100%. El refugio tiene una capacidad para 750 perros, para que vivan bien, pero hoy estamos en 450. Nuestra filosofía es, si somos rescatistas, estamos rescatando animales que han padecido en la calle, tenemos que darle todo lo que necesitan física y emocionalmente. No tenemos un perro más que podamos darle todo, sino reproduciríamos eso que vivieron en la calle. No mereceríamos llamarnos refugio si no hay comida, abrigo».
«En la pandemia hubo un boom de adopciones, después hubo uno de abandonos. Mucha gente, que volvió a sus provincias, a su país y dejó atrás a sus animales. Estamos en 30 adopciones por mes, y en el refugio entran la misma cantidad que se van en adopción. Los animales son la parte más desfavorecida, si bien el Estado reconoce que la actividad veterinaria es esencial para la salud de las comunidades, los barrios, se suspendió todo tipo de actividad. Y no se retomaron, cuando hubo una normalidad. En La Plata no te dan un turno para castrar, pero si para un registro de animales peligrosos. En este año, los casos de perros que aparecen muy grave se multiplican», concluyó.





