El ex arquero millonario habló del partido de ida de las semifinales de la Libertadores e hizo un repaso de su carrera como jugador y de la enfermedad que le tocó atravesar.

La derrota de River 3-0 ante Palmeiras como local dejó sorprendido al mundo futbolístico por el duro revés que sufrió el equipo de Marcerlo Gallardo. Javier Sodero, arquero de River durante los años 1992 a 1995, se refirió al partido: “Sorprendido por el resultado del partido de River. Al Millonario no le salió nada pese a que intentó y a Palmeiras le salió todo y más. Fueron golpes psicológicos en momentos impensados, el primero se apura Armani a despejar con los pies y luego termina en un remate claro, no muy difícil pero lo termina desviando De La Cruz. El segundo un error individual e infantil que no pasa siempre y el último una patada, que te deja con diez y encima se marca el tercer gol que te deja afuera del partido”.

En diálogo con el programa Pasión Sport, el cordobés fue optimista de cara al partido de vuelta: “River está capacitado para darlo vuelta, hay muchos ejemplos de ellos. Barcelona quedó eliminado habiendo ganando 3-0 y luego perdió como visitante. El equipo de Gallardo dio muestras de que puede revertir cualquier resultado”.

A sus 56 años, el nacido en Villa María, hizo un repaso de aquellos años de su carrera: “Debuté en Belgrano en el año 1987, luego ascendí en 1991 a primera división. A River llegué en 1992 por una posibilidad que apareció, ya que se había lesionado el arquero que estaba. En el club me encontré con una institución que me abrió la puerta en lo deportivo y en lo personal, me dio un crecimiento muy grande y la oportunidad de conocer gente muy valiosa. Rescato mucho los grupos de aquel momento”.

El actual entrenador de arqueros del cuerpo técnico de Pablo Lavallén, habló del complicado momento que atravesó que lo llevó a estar internado varios meses por depresión: “Yo siempre me preparé del cuello para abajo y sigo así. Hoy en día tengo el mismo peso que cuando jugaba, sigo entrenando como si tuviera 20 años. Pero nunca me preparé para un problema de la cabeza y me tocó y gracias a Dios lo pude superar. Recibir el apoyo de Marcelo Gallardo, de Hernán Díaz, de Enzo Francescoli cuando estuve con depresión fue un cariño inmenso. Estuve internado varios meses por esa situación y ellos estuvieron ahí conmigo”.

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