Mauricio Strugo diálogo en el programa “El Tanke de Búnker”. Allí, el psicólogo analizó y habló sobre la situación que viven quienes hoy trabajan en sus casas, aclaró que el ser humano tiene la capacidad de adaptarse y “encontrarle la vuelta”.

“En algún momento, antes de la pandemia, todo el mundo quería el home office, pero había mucha resistencia por parte de las empresas del país, multinacionales estaban acostumbradas. Todos querían tener un día de trabajo en casa. Una cosa es hacerlo una vez cada tanto, cuando los chicos están en la escuela, entonces se tiene la disponibilidad para estar tranquilo, puedo tomarme un recreo en casa y no tener que transportarse a otro lado, en la ciudad es más engorroso”, explicó.

Luego, añadió: “Pero no es lo mismo cuando tenemos que estar todos los días, donde tenemos que trabajar y ocuparnos de los niños. Donde hay varios Zoom al mismo tiempo, y además no tenemos el mobiliario para trabajar cómodos. Tenemos que trabajar con la silla de nuestro living, con una computadora que hasta ese momento la usábamos para distraernos y mirar redes sociales. Y de pronto, hay que montar una oficina dentro de casa, con los chicos detrás de la puerta, si es que hay distintos ambientes”.

Con respecto a la comprensión que pide el empleado, debido a que por momentos no puede estar enfocado completamente, señaló: “Hay comprensión, pero a veces hay falta de empatía, y muchas dificultades para entender que no somos máquinas. Las personas de entre 35 y 55 años, tienen un lugar muy difícil que es atender a los hijos, que cuando son chiquitos requieren más asistencia. Y por el otro lado tener padres grandes, que también empiezan a tener requerimientos como acompañar al médico, que tome la medicación, y que en esta pandemia han estado encerrados y bastante solos. Los niños y adultos mayores fueron los que peores la pasaron”.

Strugo, afirmó que esto es una situación con la que hay que lidiar, no es algo placentero: “Lo que tenemos que tratar de hacer con esto, es entender que es una realidad que nos toca vivir, y trabajar mucho la culpa. Cuando hacemos las cosas sólo por obligación todo el tiempo, eso resiente los vínculos. Hay momentos donde necesitamos apagar todo, quizás no sea el adecuado para ir a visitar a nuestros padres. Obviamente que con los chicos es difícil, ellos no tienen un botón de encendido y apagado. A lo mejor tenemos que saber administrar los tiempos, poder salir a dar una vuelta a la manzana”.

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