CARLOS DAMIN: “EL DIÓXIDO DE CLORO ES COMO LA NAFTA, NO ES MALO, PERO ES DESCABELLADO QUE SE INGIERA”

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El especialista se refirió a los hechos que ocurrieron en las últimas horas, explicó de la sustancia y puntualizó en el accionar del juez.

La muerte de un paciente con Covid-19 en los últimos días, luego que la justicia obligará al Sanatorio Otamendi a dejar utilizar al médico dióxido de cloro en su tratamiento, trajo otra vez la discusión sobre esta sustancia para combatir la enfermedad. El médico toxicólogo Carlos Damin habló en las últimas horas sobre los riesgos del consumo de dicha sustancia que volvió a estar en discusión.

“El dióxido de cloro es una sustancia vieja, que es muy bueno como blanqueador y se usa mucho en la industria del papel, para sanitizar agua y como si fuera lavandina o cloro en muchos países para prevenir enfermedades como el cólera. El problema es que en ningún país está autorizado a usar como medicamento, es un producto químico de venta en ferreterías y en ninguna parte del mundo se usó para combatir alguna enfermedad. Básicamente porque no se hicieron los estudios para saber si es tóxico, ya que dosis altas es como tomar soda caústica y en dosis baja no está probado que sirva para alguna enfermedad. Hasta el momento no se demostró por eso se desaconseja su uso desde la Organización Mundial de la Salud”, sostuvo.

En diálogo con el Tanke de Bunker, el profesor universitario se expresó sobre la decisión de la justicia con el hecho: “El juez cometió un error, no tiene autoridad para decidir cómo tratar a un paciente, creo que se excedió en su función. Con respecto al médico que lo aplica, tienen que evaluar su sanción en su colegio médico y ver por qué lo aplicó. En cuanto al juez ya recibió dos denuncias, una a cargo de una asociación médica y el otro que representa a asociaciones científicas”.

Además, Damin dio su opinión al respecto del sanatorio Otamendi: “El sanatorio obró adecuadamente, porque dijo que no estaba de acuerdo y apeló la decisión, cuando tuvo que usarlo, le indicó al médico de la familia que se hiciera cargo de aplicarlo. Fue perfecto el actuar”.

Por último, se refirió a la sustancia en sí y al manejo de los medios de comunicación con la misma: “Es como la nafta el dióxido de cloro, no es malo, pero es descabellado que alguien lo ingiera. La función de la prensa es muy importante, el problema es que los profesionales no estamos a la altura de lo que pasa muchas veces. Si un periodista quiere consumir que lo haga, pero no enfrente a los medios”.

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