Habrán actos y eventos de homenajes a “la abanderada de los humildes” en todo el territorio nacional. En CABA, la CGT y la CTA se movilizarán al Ministerio de Desarrollo Social donde están las figuras gigantes de Evita.

Organizaciones políticas, gremiales y sociales y funcionarios conmemorarán este martes en todo el país con actos y actividades culturales el legado de Eva Duarte de Perón, figura emblemática del peronismo que pasó a la historia como la “abanderada de los humildes”, al cumplirse 70 años de su fallecimiento.

La CGT, el Frente Sindical para el Modelo Nacional y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) iniciarán a las 17.30 una “marcha de antorchas” desde la esquina de las avenidas 9 de julio e Independencia hasta el edificio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, donde en uno de sus laterales está instalada una gigantesca imagen de Evita.

La “marcha de antorchas” será replicada en otros puntos, como Avellaneda, donde el Partido Justicialista (PJ) de ese municipio bonaerense convocó a una movilización en “conmemoración a los 70 años del Paso a la Inmortalidad de nuestra guía espiritual Eva Perón”, desde las 18.30, en avenida Belgrano y Güemes.

El PJ Nacional, presidido por el jefe de Estado, Alberto Fernández, realizará desde las 16 un acto para “homenajear a una mujer que cambió la historia” en su sede porteña de Matheu 130. Allí se lanzará la campaña “Las mil y una Evita. Una mujer que cambió la historia”.

El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, que conduce Elizabeth Gómez Alcorta, convocó al público a participar de “una acción performática” titulada “La vida por Evita”, a cargo del Comando Evita, en el Centro Cultural Kirchner a partir de las 15.

Por su parte, la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de su Instituto Cultural, rendirá homenaje a la vida y obra de Eva Perón con la proyección de un mapping histórico sobre la fachada del edificio y una serie de actividades especiales.

¿Quién fue Evita? 

Sus opositores fueron muchos y de todos los ámbitos porque Evita reunía la potencia superadora de algunas torpezas del peronismo. Y su premisa fue siempre la más avasalladora, la que hizo –y hace– temblar los cimientos del poder constituido: la de devolver la dignidad a los pobres y excluidos.

Evita fue una afrenta para la Sociedad Rural, para la oligarquía terrateniente, para los militares de Cristo Vence, para las señoras de las sociedades de beneficencia, invadía sus potestades para creerse los dueños de vidas y destinos y desnudaba su grotesca autoindulgencia.

La consagración del voto femenino en 1947 hizo que Evita pasara a la historia como la “artífice indiscutida de los derechos políticos de la mujer en la Argentina”. Y, pese a haber conquistado una bandera feminista del siglo XX, sigue vigente en ciertos colectivos el debate en torno a sus acciones y su gestualidad política, marcadas por una constante exaltación de la figura de su líder y esposo, Juan Perón.

Creó la Escuela de Enfermería 7 de Mayo, en 1948, y un año después, el Partido Peronista Femenino fueron pasos definitivos en un camino que llevó a Evita a redefinir el papel tradicional de la mujer de mediados del siglo XX.

Convocar a las mujeres a la acción política directa con su participación en actos, actividades partidarias y campañas fueron hechos gravitantes, tanto para el cambio de ese rol social, como para el propio liderazgo de Evita.

De hecho, las primeras unidades básicas femeninas se constituyeron en las casas de las subdelegadas y eso también significó “algo muy novedoso que rompió los cánones de la época: la mamá cediendo una parte de su casa para la actividad política”, explicó la especialista en peronismo Carolina Barry.

Según los registros históricos, en apenas 6 meses, las delegadas inauguraron 6.000 unidades básicas, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.

Otro hecho sin precedentes, que “trastocó el rol tradicional de la mujer” de esa época, fue haberles dado “entrenamiento cuasi militar” a las flamantes enfermeras profesionales. “Debían aprender a manejar motos, autos o jeeps y realizar acciones en contexto de guerra o de alteración del orden público”, recordó la periodista.

Quizá el punto de partida de su empoderamiento político estuvo dado cuando Evita “desafió el rol decorativo asignado a la primera dama” y se erigió como figura imprescindible, junto a Perón, del poder gubernamental.

 

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